Triglicéridos


Los triglicéridos son la forma más eficiente que tiene el organismo de almacenar energía: esto es, en forma de grasa. Pues bien, lo que almacenan las células constituyentes del tejido adiposo, que son las que conforman “la grasa”, son los triglicéridos.

Pero para que la grasa llegue a constituirse como depósito de energía es preciso su transporte previo por la sangre. La concentración de esos triglicéridos que están siendo transportados por nuestra circulación son los “triglicéridos” que aparecen en nuestros análisis de sangre.

Debemos tener un nivel adecuado de triglicéridos por dos motivos.

El primero es que cifras muy altas de triglicéridos en sangre pueden causar una pancreatitis aguda, que es una enfermedad caracterizada por la inflamación del páncreas, que cursa con dolor abdominal importante, y que somete al sujeto que la padece a un alto riesgo de morir en poco tiempo si existen complicaciones de este proceso, lo que ocurre en aproximadamente uno de cada diez pacientes.

La segunda causa es que se sabe actualmente que los triglicéridos son un factor independiente de riesgo cardiovascular, si bien en una magnitud inferior a la que produce el colesterol. No obstante, aun manteniendo éste en los límites adecuados, los triglicéridos comportan lo que denominamos un riesgo lipídico residual o remanente, que no es otra cosa que la posibilidad complementaria de sufrir una enfermedad cardiovascular pese a tener un nivel “normal” de colesterol.

Podríamos decir que depende del riesgo que queremos evitar. Así, se sabe que a partir de los 500 mg/dl, nivel considerado como muy alto, el riesgo de desarrollar una pancreatitis se incrementa. Por encima de 200 mg/dl se consideran ya elevados y constituyen un factor de riesgo cardiovascular. El nivel normal deseable es aquel menor de 150 mg/dl. Entre 150-200 sería limítrofe alto.

Nosotros le decimos cual es su nivel de triglicéridos en sangre y le ayudamos a controlarlo.